Ella se convierte en una obsesión, cada nervio se estremece en erección al sentir su dulce aliento en mi garganta y su cálida voz susurrar muy dentro de mí:
"Ven, fóllame, ven a mí, soy la duermevela; ven al jardín donde el alma sueña".
En el Jardín de la Duermevela, Nacho Vegas, 2003.
Le Lit Défait, Eugène Delacroix, 1827.

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