lunes, 15 de febrero de 2016

Tira y afloja.

Porque incluso la fuerza más inquebrantable tiene su talón de Aquiles. 
Porque incluso en la voluntad más poderosa se puede encontrar la grieta que resquebrajará todo sólo por desgaste y maltrato.


jueves, 7 de enero de 2016

2016


Hemos cambiado de dígito, y como cada año, también toca plantearse cambiar de vida, o al menos algunos aspectos de ella para mejorarla. Propósitos, metas, mil ideas que van cruzando nuestra mente para hacer de nuestra vida, una vida mejor. ¿Comida sana? ¿Hacer ejercicio? ¿Trabajar a la par que disfrutar? ¿Adelgazar? No negaré que mi lista de propósitos de este año es extensa y entre ellos pueda estar alguno de ésos. Pero... Me gusta eso de ponerme metas. No lo hago porque sea año nuevo, lo hago constantemente a lo largo de todo el año. Pero es cierto que el 2015 ha sido un año complicado, nefasto si cabe. Empezó mal en algunos aspectos que fueron remontando, para acabar hundiéndose por mil lados más. Pero de los errores se aprende, y lo que duele dicen que cura. Así que, toca ponerse las pilas al 200%, coger carrerilla, y hacer del 2016 un año digno de recordar, y no por lo malo, sino por lo bueno. 

El 2015 también ha traído muchas cosas buenas y muy importantes para mí que aún conservo, como darme la posibilidad de estrenarme en el mundo laboral haciendo algo que me encanta, y otras que pasaron efímeras, y jamás olvidaré como ese día de graduación universitaria. Amigos nuevos, amigos de toda la vida, eventos, actividades con mis asociaciones, viajes por media España, planes de futuro, un fatídico año de universidad aprobado, conciertos, bodas, viajes en moto, disfraces, folk, trofollos, mancheguitos...

¿Mi año en 5 palabras? Ilusión, esperanza, tristeza, superación y dolor. Todas juntas, han creado a una Eva que se quiere comer este año que llega, porque tiene mil proyectos, porque tiene mil planes para hacer, porque quiere cambiar el pañuelo por una sonrisa. Y aunque no me gusta contradecir al gran Yoda, yo lo voy a intentar. Con todas mis ganas, con todas mis fuerzas, con todo mi corazón. Sola, pero con el mundo a mi alrededor. 

¿Que puedo caerme de bruces? Puede ser, pero que por mi parte no quede que haré lo imposible por levantarme. Mis propósitos los conozco yo. Son realistas, muchos pero no imposibles. Asequibles, aunque con esfuerzo. 

¿Que habrá veces que esté mal y no quiera salir al mundo? Probablemente. Pero el que no arriesga, no gana. ¿no? Pues vamos a por este nuevo año ;)

lunes, 14 de diciembre de 2015

Till Lindemann - That's my heart

Till Lindemann es el famoso cantante del grupo alemán "Rammstein", pero de un tiempo a esta parte ha decidido emprender por su parte, carrera en solitario. Ha comenzado su proyecto LINDEMANN   junto a Peter Tagtgren, músico sueco vocalista de Pain y Hyprocrisy con el lanzamiento del disco "Skills in pills" [Habilidades en pastillas]. El que lo escuche, puede pensar que es Rammstein, pero en inglés; no obstante, tengo que apostillar que el toque "Till" se ve claramente en este disco. Música mucho más electrónica, ácida, y algo perversa, al igual que sus conocidísimas letras con doble sentido, sádicas pero melódicas y bonitas al mismo tiempo. 

No obstante, no vengo a destacar el disco, sino una canción en concreto. Quizá una de las que menos representa el estilo del disco, pero sí a su cantante, y nos recuerda enormemente a las baladas más famosas de Rammstein. Su música pone los pelos de punta, y su letra... No dejo de leer su traducción y sentir que esa canción es para mí, que es mía... Que cada cual lo interprete como quiera. 

viernes, 4 de diciembre de 2015

Fotografías de Roma (I)

Hace ya más de cuatro años, tuve la grandísima suerte de poder hacer un viaje de fin de curso que jamás podré olvidar. Con 18 años, una alumna que acaba de terminar bachiller y va a empezar su época universitaria, puede desear irse a un lugar donde poder beber, disfrutar, emborracharse y tener toda la fiesta posible. Quizá así pensaron algunos otros compañeros de instituto, pero mi clase era diferente: éramos los de letras puras, éramos los frikis. Así que, ni cortos ni perezosos, junto a la que ha sido una de mis mejores profesoras, aquella que me abrió al mundo del latín y el griego clásico, y otra magnífica profesora, la que me lanzó a la carrera que actualmente curso, la que me descubrió la historia del arte, partí junto a unos pocos compañeros a la mágica ciudad de Roma. 

¿Y qué compañera no podía faltar en ese viaje? Mi pequeña reflex. Quería inmortalizar aquel viaje, aquella experiencia, y por supuesto que lo hice. Regresé a España con más de mil fotos: algunas no valían más que para echarse unas risas, otras simplemente las borré... Pero también salieron algunas joyas que todavía conservo con gran cariño, y hoy quiero hacer públicas aquí. Habrá más, por supuesto :)

Espero que os sean de agrado, y disfrutéis viéndolas tanto como yo haciéndolas.

viernes, 27 de noviembre de 2015

Ironías de la vida

A veces, en los peores momentos, es cuando te das cuenta de que algo te está rompiendo de dentro hacia fuera. Quizá hasta ese momento no eres consciente; quizá hasta ese momento no eres capaz de pararte a pensar que ese algo está ahí; o quizá simplemente llevas semanas cerrando los ojos, ignorándolo adrede, porque sabes que si le haces caso, acabarás muriendo de dolor. 

Es en esos momento cuando te das cuenta de que ese algo existe, que tienes que hacer algo con ello, pero... También es entonces cuando tu fuerza ha dejado de acompañarte. Momentos de debilidad, en los que tienes que demostrar una entereza que no tienes. Necesitas valor para levantar aquello que se ha caído, necesitas valor para levantarte a ti mismo. Pero es irónico que necesites todo eso cuando más débil eres. Justo cuando más lo necesitas, no está. 

Dicen que el tiempo todo lo cura, que la distancia ayuda a olvidar, y que no hay mal que por bien no venga. Un amplio refranero popular, que no sé si tendrá razón o no, pero el que no se consuela, es porque no quiere. Y yo ahora necesito el consuelo de que todo esto será verdad. ¿Será de cobardes agarrarse a la incertidumbre y la esperanza? No lo sé, pero la verdad, me da igual. 

jueves, 19 de noviembre de 2015

El Despertar

"Resultó algo atroz. Tenía la sensación de que me habían practicado una gran abertura en el pecho a través de la cual me habían extirpado los principales órganos vitales y me habían dejado allí, rajada, con los profundos cortes sin curar y sangrando y palpitando a pesar del tiempo transcurrido. Racionalmente, sabía que mis pulmones tenían que estar intactos, ya que jadeaba en busca de aire y la cabeza me daba vueltas como si todos esos esfuerzos no sirvieran para nada. Mi corazón también debía seguir latiendo, aunque no podía oír el sonido de mi pulso en los oídos e imaginaba mis manos azules del frío que sentía. Me acurrucaba y me abrazaba las costillas para sujetármelas. Luché por recuperar el aturdimiento, la negación, pero me eludía.

Y sin embargo, me di cuenta de que iba a sobrevivir. Estaba alerta, sentía el sufrimiento, aquel vacío doloroso que irradiaba de mi pecho y enviaba incontrolables flujos de angustia hacia la cabeza y las extremidades. Pero podía soportarlo. Podría vivir con él. No me parecía que el dolor se hubiera debilitado con el transcurso del tiempo, sino que, por el contrario, más bien era yo quien me había fortalecido lo suficiente para soportarlo."


Fragmento del capítulo "El Despertar", de la novela Luna Nueva (Saga Crepúsculo)

lunes, 2 de noviembre de 2015

Cita de "La Ladrona de Libros"

"Y sin embargo, estoy segura de que le habría encantado ver los horribles escombros y la hinchazón del cielo la noche en qué murió. Si hubiera podido ver arrodillada a la ladrona de libros junto a su cuerpo diezmado, habría gritado de alegría y girado sobre sí mismo y sonreído. Le habría encantado contemplarla besándole los polvorientos labios devastados por las bombas. 
Sí, lo sé. 
En la profunda oscuridad de mi corazón de siniestros latidos, lo sé. Le habría gustado, sin duda. 
¿Lo ves? 
Hasta la muerte tiene corazón."








La Ladrona de Libros, 
Quinta Parte: El Libro Flotante (Parte I).
Por Markus Zesak.



Nunca había leído un libro en el que el narrador fuera la Muerte. Sin duda, cuando lo leí hace ya más de 3 años, me dejó sin palabras. De los mejores libros que he leído, ambientados en la II Guerra Mundial, sencillamente.