Reencuentros que saben a canción... A una dedicatoria esperada; a carnavales sin disfraz, pero sí con la sonrisa producto de las palabras adecuadas en el momento más necesario.
Ése soy yo en la esquina, ése soy yo, en el centro de las miradas, perdiendo la fe. Tratando de mantener el contacto contigo, y no sé si puedo hacerlo. Oh no, he dicho demasiado, no he dicho suficiente. Creí oírte reír, creí oírte cantar, creo que pensé que te vi intentarlo. Pero eso fue simplemente un sueño, lo intentas, lloras, ¿por qué?, inténtalo. Pero eso fue simplemente un sueño, simplemente un sueño.
Te busco en el hueco que queda en mi alma, tan frío y profundo que no encuentro nada. Quisiera volverme invisible y colarme esta noche en tu cama. Me acuesto a la sombra de un árbol sin ramas, las dudas y el miedo me sirven de almohada. Dormirme sería imposible, la hierba me escuece en la cara. Que cada vez que te vuelva a mirar me resulte mas fácil morir, que obligarme a decir la verdad. Rayo que no cesa, mar en calma, faro entre la niebla, viento de cara. La luna se asoma y parece de plata; el sol le hace frente al llegar la mañana. Quisiera que fuera invencible y que nunca jamás se apagara. Que cada vez que te vuelva a mirar me resulte mas fácil morir, que obligarme a decir la verdad. Rayo que no cesa, mar en calma, faro entre la niebla, viento de cara.
Una voz susurrante, que te canta al oído palabras de consuelo, palabras de sosiego, palabras que calman temores y problemas. Unos brazos que te acunan, y con mimo calientan la piel erizada de tu cuerpo, que mecen las lágrimas derramadas y las que aún están por derramarse. El aliento de una boca plagada de ternura, que con devoción cura los surcos de unas cicatrices pasadas, presentes y futuras.
¿Y qué más? Un vela de frambuesa, crepitando entre estertores que anuncian el fin de la cera, el fin de la mecha, el fin de la llama.
Mi niño no quiere comer; dice que no le hace falta, que con el agua, el aire y el sol a él le basta.
Mi niño no quiere dormir,
dice que no necesita
cerrar los ojos para
soñar cosas bonitas.
Y no quiere hacerse mayor,
eso le da mucha pena. Ya sabe que hacerse viejo es tener más problemas.